Niños/as consumidores de Material Explotación Sexual Infantil

La revictimización, una lucha invisible

IMPLEMENTACIÓN DE LAS PAUTAS DE INTERVENCIÓN PARA JÓVENES DE TONI CANO EN LAS FUNCIONES DE Àngel Blau

En coordinación con nuestra asociación, Àngel Blau, el 10 de abril tuvimos la oportunidad de escuchar y aprender de la mano del psicólogo Toni Cano sobre los jóvenes que cometen conductas violentas tal como el abuso sexual, el fenómeno en el que se centra nuestra asociación, y una situación más que presente, y con necesidad de abordar en la actualidad, debido al aumento que se ha documentado en los casos de delitos contra libertad sexual por parte de jóvenes. Tal y como relata Toni Cano, la cifra de jóvenes que cumplen medidas judiciales en Cataluña por este delito ha subido de 114 en el año 2015 a 352 en el 2022 en el caso de víctimas adultas, y de 2 en el 2015 a 117 en el 2022 en cuanto a víctimas menores.   Por lo tanto, con el propósito de abordar esta situación, Toni Cano nos presentó un detallado relato sobre las diferencias en los jóvenes infractores en comparación con los adultos que delinquen, y explicó tres programas de intervención en un centro educativo y dos en medio abierto, que se habían empleado en estos jóvenes y la eficacia de estos, además de introducirnos la entrevista motivacional, una de las estrategias esenciales empleadas en las intervenciones con jóvenes infractores. En base a la presentación de Toni Cano, el objetivo de este artículo es formular y argumentar la fusión que se produce entre estos programas y las funciones de Àngel Blau, a través del análisis de las similitudes existentes entre ambos. Estas similitudes facilitan la adopción de medidas orientadas a los jóvenes infractores en nuestra asociación.

Aspectos de la intervención en jóvenes infractores

Como afirmó Toni Cano, intervenir en un joven que no está totalmente desarrollado y que comete actos violentos es diferente a intentar modificar los patrones ya asentados de un adulto. En el caso de los jóvenes, comenta que tienen un conocimiento sexual más pobre, unas distorsiones cognitivas menos desarrolladas que las de los adultos infractores, son más inestables emocionalmente, y la familia sigue teniendo más influencia en sus vidas; además de que su personalidad sigue en desarrollo al igual que sus comportamientos de abuso, y, en general, son más influenciables (Díaz Morfa, 2003). Un aspecto en común entre adolescentes y adultos es que, en algunos casos, ambos han sufrido abuso en su infancia; sin embargo, los adolescentes suelen estar más cerca temporalmente a estos sucesos, dando una mayor oportunidad al tratamiento del trauma ocasionado, e incluso, la fuente de su conducta. En base a este argumento, se puede inferir que existe la oportunidad de reeducar a estos jóvenes, tanto en sus patrones conductuales como en aquellos cognitivos. Por tanto, siguiendo los aspectos trabajados en los programas introducidos, concluye que esencial modificar los valores de estas personas, desarrollar sus habilidades sociales, promover la empatía, enseñarles técnicas de autocontrol y llevar a cabo una reestructuración cognitiva, enfocada en modificar el proceso mental que relaciona sus emociones, con sus pensamientos y conductas, aspectos que según Toni Cano han sido explicitadas en terapia por los propios jóvenes como causa de su comportamiento.

¿Cómo puede Àngel Blau contribuir con jóvenes  infractores?

Como señala Toni Cano, para cumplir los objetivos de las intervenciones que buscan modificar la conducta y evitar la reincidencia, es esencial que los jóvenes infractores primero se responsabilicen de sus actos. Es decir, deben admitir que han cometido un delito y reconocer que no hay justificación para ello. Esto se puede lograr a través de la reestructuración cognitiva y fomentando la empatía mediante la escucha activa de relatos sobre las consecuencias negativas del abuso sexual. Para ello, Àngel Blau ofrece  el Grupo de Asistencia a Personas Pedófilas (GAP) y los Grupos de Palabras (GdP) adicionales enfocados en estos jóvenes, donde se trabajen estos aspectos. Asimismo, como parte de estos GAP y su enfoque en la gestión de la frustración, sería recomendable hacer una convergencia de sus sesiones con los aspectos del Modelo de Intervención General del Programa de Conductas Violentas descrito por Cano. Este programa está orientado a mejorar la competencia social de los jóvenes a partir de aprender a manejar sus conductas violentas. Con este fin, se haría un análisis funcional de los jóvenes para poder intervenir sobre la respuesta motora, cognitiva y emocional que presentan ante ciertas situaciones, usando para esto técnicas de relajación progresiva, de reestructuración cognitiva, técnicas de resolución de problemas, y de control de la ira (darse tiempo muerto, una auto instrucción positiva y recurriendo a distracciones). Adicionalmente, considerando que algunos de estos jóvenes han sido víctima de abuso sexual en su infancia, como reporta Toni Cano, les beneficiaría la atención psicoeducativa ofrecida por el Grupo de Asistencia a víctimas de Abuso Sexual Infantil (GASI), para la superación de su trauma lo cual podría incluso ser la fuente de sus actos. Por otra parte, dado a que en muchos casos la familia sigue siendo una parte de gran influencia en estos jóvenes, se podrían añadir sesiones adicionales a los GAP que sean impartidas a miembros de la familia, siempre que accedan a participar, siguiendo las pautas del Programa de Habilidades Parentales presentado por Toni Cano. Esta intervención psicoeducativa, los GAP, están basados en trabajar las pautas educativas de los padres, e incluso modificar aquellas que no sean funcionales cambiándolas por un estilo educativo sano, con el propósito de contribuir a reducir las conductas violentas de los hijos, y promoviendo así la comprensión y la aportación de los familiares en la mejora de su conducta. Estos programas, por su parte, les abrirán los ojos ante la gravedad de sus conductas, suscitando la motivación al cambio. Consiguientemente, como relata Toni Cano, para lograr mayor eficacia, estas sesiones grupales deberían ser emparejadas con una terapia psicológica especializada en las que participen aquellos jóvenes interesados, y en la cual, para mantener la motivación del joven, y, por ende, facilitar la efectividad en el proceso de modificación de conducta, se implemente la entrevista motivacional introducida por Cano. Esta entrevista trabaja la ambivalencia de las personas ante su conducta fortaleciendo su motivación personal al cambio. Para lograr tal objetivo es crucial seguir un proceso, partiendo de la creación de un vínculo con el terapeuta el cual suscite confianza y comodidad, seguido por enfocar la dirección de la terapia, estableciendo unos propósitos, y, finalmente, evocar en la persona la conciencia de su control sobre su conducta y por tanto su habilidad de escoger cambiarla. Asimismo, tal y como señala Toni Cano, para que este proceso sea fluido y disuadir la posible resistencia de la persona ya sea a través de la argumentación, negación o interrupción, el terapeuta deberá mantener la escucha activa, la comprensión, la empatía, y deberá emplear actividades tal como “el acuerdo parcial y disco rayado”, en la cual se trata darle parcialmente la razón al joven en sus argumentos y explicaciones y seguidamente repetirle los aspectos desfavorables de su conducta. Estos servicios serían beneficiosos tanto para jóvenes que han cometido abuso sexual infantil como jóvenes que han abusado de iguales. Sin embargo, siguiendo el objetivo de Àngel Blau de intervenir específicamente en los abusos sexuales infantiles, se distingue que los jóvenes que cometen este tipo de abuso carecen, con diferencia del otro grupo, de habilidades sociales y autoestima (Benedicto, Roncero, y González, 2017). En base a esto, estos GASI podrían incluir sesiones enfocadas en desarrollar estos aspectos, fomentado la interacción social y, como consecuencia, el alejamiento de las conductas de abuso sexual infantil.

Conclusión

Así pues, los objetivos y los servicios que ofrecemos desde Àngel Blau están considerablemente alineadas con el enfoque de intervención presentado por Toni Cano, no obstante, debido a la etapa evolutiva de las personas en que se enfocan estas intervenciones, y por lo tanto, los aspectos que tienen en diferencia a pedófilos más mayores, es beneficioso integrar algunos de los componentes de estas intervenciones dentro de los servicios ofrecidos por la asociación, ampliando así el alcance de la atención ofrecida, y por tanto, del impacto en estos jóvenes.

BIBLIOGRAFÍA

Benedicto, C., Roncero, D., y González, L. (2017). Agresores sexuales juveniles: tipología y perfil psicosocial en función de la edad de sus víctimas. Anuario de Psicología Jurídica, 27, 33-42. Cano, A. (2024, abril 10). Abuso sexual juvenil: reflexiones y estrategias de intervención [Diapositivas de PowerPoint]

Díaz Morfa, J. (2003). Ofensores sexuales juveniles. Revista de Estudios de Juventud, (62), 93-129

Artículo escrito por la voluntaria Aitana Bas Sánchez.

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