Gracias al trabajo que hice en mí y especialmente gracias a L'Ange Bleu, no tengo más dudas sobre el hecho de que seguiré siendo un pedófilo abstinente para siempre.

Hoy estoy feliz de estar vivo, sigo luchando todos los días, mi vida no es perfecta, pero la aprecio tal como es. Quiero decir que durante mi viaje tuve tres recaídas, 3 noches cuando volví a ver archivos de pornografía infantil, pero me levanté al día siguiente. Las tomé como una experiencia y traté de entender por qué había recaído. Ahora creo que las niñas han recuperado el lugar que deben tener en mi cabeza: el de personas menores y no meros objetos de deseo. Por supuesto, siempre los encuentro bonitos, me encanta su espontaneidad, pero los veo de forma diferente después de mi reunión con los profesionales de la asociación.

Gracias al trabajo que hice en mí y especialmente gracias a L’Ange Bleu, no tengo más dudas sobre el hecho de que seguiré siendo un pedófilo abstinente para siempre.

Espero que mi testimonio dé esperanza a las personas que, como yo, estaban en lo más profundo, y que habrá personas como L’Ange Bleu con un corazón lo suficientemente grande como para perforar nuestra concha y devolvernos el sabor de la vida y poder disfrutarla.

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Afrontando la pedofilia, superando el abuso