No hay un tipo de pedófilo

La pedofilia es una atracción sexual hacia los niños/as, relativamente estable y fija. No debe confundirse con la atracción sexual hacia los/as adolescentes, llamada hebefilia. Algunos pedófilos también son hebéfilos, pero no todos los hebéfilos son pedófilos.

La gran mayoría de los pedófilos son hombres y los hay en todas las capas de la sociedad.

Algunos se sienten atraídos solo por los niños, otros por niñas, otros por niños de ambos sexos, con o sin preferencia por uno de ellos.

Algunos pedófilos se sienten atraídos por niños que pertenecen a grupos de edad específicos, otros son sensibles a rasgos físicos particulares, y otros no tienen preferencias particulares.

Hay pedófilos exclusivos (atraídos solo por niños y/o por niñas) y pedófilos no exclusivos (atraídos principalmente por adultos o adolescentes, pero también por niños y/o niñas). 

Parece que las atracciones pedófilas puntuales están mucho más extendidas de lo que uno podría pensar: la presencia de estas atracciones no implica que las personas afectadas sean pedófilas, porque la pedofilia implica estrictamente la fijación y las fantasías sexuales recurrentes con niños.

Pedófilos abstinentes - Pedófilos activos

¿Qué tipos de pedófilos existen?

Para algunos pedófilos, su atracción hacia los menores son una parte integral de su personalidad y viven en armonía con ella.

Pero, para otros, la presencia de tales atracciones es un elemento disruptivo, una fuente de ansiedad, culpa y vergüenza.

Podemos distinguir dos categorías principales de pedófilos, según cómo se posicionen en relación con la actuación:

  • Pedófilos abstinentes, quienes toman la decisión de no tener relaciones sexuales con niños;
  • Pedófilos activos, que están listos para actuar (ya sea que estén esperando la oportunidad o que estén buscando activamente la oportunidad).

Podemos distinguir tres categorías principales :

  • Los violentos, que no dudan en recurrir a todas las formas de coerción: violencia, amenazas, chantaje, manipulación … Por lo general, no sienten remordimientos ni sentimientos por el niño/a, estos son un simple objeto sexual.
  • Los no violentos, que prefieren recurrir al engaño y la seducción, pero son indiferentes a las consecuencias psicológicas para el niño.
  • Los genuinos, que creen sinceramente que las relaciones sexuales que algunos niños aceptan tener con ellos no son perjudiciales para ellos y, por lo tanto, no miden la naturaleza de los riesgos en que incurren.

Es importante no confundir pederastia con pedofilia: los pederastas no son necesariamente pedófilos, teniendo muy claro que nunca actuarán en base a dicha atracción.

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Afrontando la pedofília, superando el abuso