Poner palabras al dolor. Romper con el silencio

La persona. La persona es el centro de nuestra acción. Acercarnos a su sufrimiento, entenderlo, darle forma … Acompañar, ayudar a crecer, a vivir en paz. Tanto a víctimas de abuso sexual, como a pedófilos.

¿Pero … tienen algo en común?

Son personas, personas que sufren, que necesitan poner palabras al dolor, que necesitan romper el silencio. Un silencio lapidario, que les ha aislado del resto, y los ha dejado muy solos/as.

Incomprensión, aislamiento, soledad, desesperanza, miedo, vergüenza, culpa, … son emociones que comparten.

Porque la persona que sufrió abusos sexuales, no es responsable de la agresión vivida, de que le arrebataran algo…para toda la vida.

Porque la persona pedófila, no ha podido evitar serlo, no puede escoger dejar de sentir atracción hacia niños/as, y/o adolescentes. Porque sí puede evitar ser pederasta, sí puede escoger dejarse acompañar, y aprender a gestionar sus impulsos para evitar abusar de niños/as.

Ambos/as necesitan palabras, que les ayuden a curar las heridas. Ambos/as pueden beneficiarse de encontrarse cara a cara, en un espacio de confianza y seguridad, como es el Grupo de palabras.

A partir del relato de la víctima, entender el dolor, el sufrimiento y conectar con las consecuencias devastadoras de sufrir un abuso sexual. Esto es fundamental para favorecer la posición de abstinencia del pedófilo.

A partir del relato del pedófilo, entender su sufrimiento, su aislamiento, la manera de vivir su atracción sexual hacia niños/as, y/o adolescentes. Pedofilia no es pederastia. Resulta de gran ayuda para que la víctima se desculpabilice, y comprenda, de forma vivencial, que no tuvo ninguna responsabilidad en el abuso sexual sufrido en su infancia.

Encontrarse, hablar, entender, compartir, poner palabras. Decirlo, es empezar a vivir.

 

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