¿HAY MUJERES PEDÓFILAS?

La prevalencia de mujeres pedófilas, que no abusadoras, según Joyal et al. (2016) se sitúa en torno al 0,2% con una muestra de 500 mujeres en Canadá (teniendo en cuenta el tamaño de la muestra, debemos ser cuidadosos al generalizar). Cabe señalar que este porcentaje varía según los países y dependiendo la percepción, filtrada por la cultura, que las víctimas tengan del hecho.

En cuanto a la prevalencia de mujeres abusadoras, si tomamos la investigación realizada por López (1994), que se realizó en España a nivel nacional y con una muestra representativa de ciudades y zonas urbanas y rurales, se pudo observar que en el 86,61% de los casos los abusadores eran varones, y el 13,90 % mujeres.

Otro dato facilitado por Félix López (2019), nos dice que los porcentajes suelen estar entre el 10% y el 20% de menores abusados/as por mujeres.

UNA POSIBLE HIPÓTESIS EXPLICATIVA DESDE EL ENFOQUE DE GÉNERO

En muchas ocasiones, bajo la etiqueta de la “iniciación sexual temprana”, se esconden abusos que conllevan violencia, y además pueden implicar consecuencias traumáticas que afectan más tarde al desarrollo psicosexual del/la menor.

Partiendo de una explicación desde el enfoque de género, nos encontramos con que social y culturalmente, se espera de los varones que sean activos, decididos y proactivos.
Por lo contrario, a las mujeres se les pide que vayan con cuidado, que estén alerta y se protejan.
Estos mensajes calan más allá del sentido literal de sus premisas, y pueden afectar a la significación que el niño o la niña hagan de una situación de abuso sexual.

En la práctica clínica, nos encontramos que a las niñas/mujeres les resulta más fácil (sin menoscabar todas las dificultades que se suelen presentar a la hora de romper el silencio ante un abuso sexual) significar el abuso como tal.
En cambio, los niños/hombres tienden a significarlo como una experiencia sexual.
Cuesta mucho aceptar que desde el rol activo y decidido que la sociedad espera de ellos, puedan colocarse en la posición de víctima (pasiva y vulnerable).

¿CUÁL PUEDE SER EL RIESGO DE SIGNIFICAR UN ABUSO SEXUAL COMO UNA EXPERIENCIA SEXUAL?

Pero entonces, ¿cuál puede ser el riesgo de significar un abuso sexual como una experiencia sexual? Que las experiencias se repiten…de ahí que haya mayor prevalencia de abusos sexuales cometidos por hombres que por mujeres.
El hecho de significar un abuso como tal, sería un factor de protección de cara a evitar repetir el abuso en el futuro.

Así mismo, el abuso de mujeres a menores está invisibilizado, queda oculto bajo los roles femeninos machistas asociados a los cuidados y a la maternidad bondadosa, que no contempla que las mujeres, puedan abusar de la confianza y la cercanía de un/a menor.
En este sentido, las miradas están contaminadas y sesgadas, y a la hora de identificar un abuso (para ello es imprescindible que podamos significarlo como tal), cuesta mucho más hacerlo si la autora es una mujer.

CLASIFICACIÓN DE MUJERES ABUSADORAS

Mathews propone la siguiente clasificación de mujeres abusadoras:

  • Abusadora maestra/amante: no considera abusivo su comportamiento y considera al adolescente como una pareja adecuada.
  • Abusadora predispuesta/intergeneracional: suele actuar sola y abusar de menores de su propia familia. La mayoría ha sido víctima de abuso en la infancia.
  • Abusadora coaccionada por un varón: acepta participar en el abuso de menores propuesto por un hombre del que se siente amenazada.

¿POR QUÉ SE IDENTIFICA MENOS A LAS ABUSADORAS SEXUALES O PEDÓFILAS?

Otros datos de interés, que nos parece importante destacar en este artículo, es que según las investigaciones de Finkelhor y Russell, el 5% de las niñas y el 20% de los niños son abusados por mujeres.
Las investigaciones sugieren que los abusos sexuales cometidos por mujeres, podrían ser más frecuentes y comunes de lo que se ha creído. La menor frecuencia de identificación de las abusadoras sexuales puede deberse a distintos factores:

  • Las mujeres, pueden enmascarar los contactos sexualmente inapropiados a través de actividades como bañar, vestir o dormir con el/la hijo/a.
  • Las ofensas sexuales de las mujeres son más incestuosas en su naturaleza, y los/as menores son más reacios a explicar el abuso sexual, cuando la persona abusadora es alguien de quien dependen física y emocionalmente.
  • En el caso de los varones que han sido víctimas, son más reacios a contarlo, influidos por estereotipos de masculinidad.
  • En general, somos menos propensos a sospechar e investigar un abuso sexual cometido por una mujer. Cuando un /a menor refiere que ha sido víctima de abuso sexual por parte de una mujer, se tiende a pensar en una mal interpretación de los cuidados recibidos por parte de ella, o en el caso de un adulto que fue víctima en su infancia, se tiende a creer que sus recuerdos corresponden a fantasías incestuosas.

TOC DE PEDOFILIA EN MUJERES

El TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo) de pedofilia es un trastorno en el que el miedo o pensamiento recurrente se centra en cometer un abuso sexual a un/a menor.
Es importante tener en cuenta que las personas que sufren este trastorno no son pedófilas, esto es, no sienten una atracción sexual por los/as menores.
Tampoco suelen excitarse sexualmente con ellos/as, por lo que no debemos confundirlo con la pedofilia.

A nivel clínico, en ocasiones nos encontramos con que mujeres que han sufrido abuso sexual infantil, cuando van a ser madres o se aproximan emocionalmente a su deseo de serlo.
Les entra un miedo irracional a cometer un abuso sexual hacia su hijo/a, y se preguntan si realmente los/as niños/as les atraen, cómo saben seguro que no cometerán nunca ningún abuso, o si harán algo inapropiado cuando tengan un/a bebé.

Es importante entender la diferencia entre una obsesión y una atracción sexual, y diferenciar la pedofilia, del TOC de pedofilia.

A MODO DE CONCLUSIÓN

Existen escasas cifras sobre casos de abuso sexual donde la mujer es la autora, y esto se debe a que hay varios factores que dificultan su documentación.

Uno de ellos, tal y como hemos comentado, es el rol de género asociado a la maternidad que tienen las mujeres, que de forma natural permite una mayor cercanía física con los/as menores (cuidado, higiene…).

Otro factor sería cultural, y guarda relación con la dificultad de significar un abuso sexual, cuando se es adolescente y la agresora es mujer.
Los valores, la cultura, los estereotipos de género, influyen para que el abuso no se signifique como tal, y quede como una experiencia de iniciación sexual temprana.

Según Aida Leiva, a nivel mundial, se puede hablar de que solo en el 4-5% de los casos de abusos sexuales, la agresora es mujer.
Sin embargo, también señala que esta es una “cifra negra”, dado el grado de invisibilidad, ya que, si se realizan estudios retrospectivos, este porcentaje aumenta significativamente hasta el 25%.

Para finalizar, aunque a día de hoy existen pocos datos al respecto de las mujeres pedófilas, y/o abusadoras de menores, hay que hacer un esfuerzo para visibilizar lo más oculto dentro de lo oculto: el abuso sexual infantil perpetrado por mujeres.

Si crees que podemos ayudarte o tienes cualquier duda puedes llamarnos al ☎  93 642 53 81, o envíanos un correo a info@angelblau.com.

 

ARTÍCULO ESCRITO POR LA PSICÓLOGA PATRÍCIA BOSCH (SECRETARIA ÂNGELBLAU)

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