Desafíos y Reflexiones de ésta perspectiva
La perspectiva de género en relación con la pedofilia y la pederastia es un tema complejo y delicado, que involucra la intersección de la sexualidad, el poder y las dinámicas de género. Es importante abordar este tema con sensibilidad y enfoque en la prevención, el tratamiento y la comprensión de estos fenómenos desde una perspectiva científica y ética.Las dinámicas de poder y control
Están asociadas con las normas de género y son comunes en la pedofilia y la pederastia. Es crucial comprender cómo estas dinámicas se manifiestan en las relaciones abusivas, y cómo las expectativas de género pueden contribuir a la perpetuación de estos comportamientos. Las normas socioculturales relacionadas con el género pueden afectar la tolerancia social y las respuestas institucionales a la pedofilia y la pederastia. La perspectiva de género ayuda a comprender las complejidades sociales y culturales que contribuyen en estos fenómenos. La sociedad puede avanzar hacia enfoques más comprensivos y efectivos que aborden las complejas intersecciones entre poder, género y abuso al abordar la pedofilia y la pederastia, desde una perspectiva de género. Es fundamental fomentar la investigación, la conciencia pública y la implementación de políticas basadas en evidencia para erradicar estos comportamientos perjudiciales.El proceso histórico que dio lugar a la visibilidad del abuso sexual infantil
Es importante destacar, que los movimientos feministas ayudaron en la valoración de lo privado a público, para desmitificar de lo “familiar” su protección y mostrar su lado perverso que era silenciado. Los abusos sexuales a la infancia son una forma de violencia invisibilizada, llena de estigmas, de vergüenzas, rodeada de una ley del silencio que hace que muchas veces las niñas y niños que lo sufren, o las mujeres que los sufrieron, sean revictimizadas una y otra vez. A partir del discurso patriarcal, aspectos como la paternidad, la maternidad, la familia y el sexo, han sido entendidos y vivenciados desde una relación de poder y dominación por parte de los hombres hacia las mujeres, normalizada durante generaciones. El fenómeno del ASI es un tema vasto, complejo y multifacético, por consecuencia las intervenciones responsables deben ser de la misma naturaleza. Sin embargo, en el plano de la práctica se evidencian acciones aisladas, desarticuladas, y con sesgos paternalistas que perpetúan las situaciones de violencia. Estas acciones tienden a justificar los actos de abuso, mantienen el silencio y la impunidad con la consecuente revictimización.¿Sobre quién recae la responsabilidad del ASI?
En el ámbito de las responsabilidades en el ASI todos tienen su parte: el Estado, la sociedad, la familia, así como los profesionales intervinientes. Sin embargo, muchas veces ocurre que la responsabilidad del ASI recae solo en una persona: la madre. Las expectativas están centradas en el rol materno, la función protectora, la sensibilidad y la conexión emocional, desatendiendo o minimizando aspectos como la dependencia económica o emocional con el agresor, las redes de apoyo social disponibles, entre otros. En los casos de las madres trabajadoras, las dificultades para conciliar el cuidado de los hijos/as con sus responsabilidades laborales, dejan a las mujeres en un “callejón sin salida”, siendo objeto de enjuiciamiento, indistintamente de la situación en las que les corresponda actuar. La ausencia de un enfoque de género en estas narrativas queda de manifiesto al invisibilizar esta situación de desigualdad e inequidad social, y al no promover, en la intervención, transformaciones en este sistema de relaciones de poder.El rol de mujer y madre
Los roles de género adjudicados culturalmente en la sociedad en lo que respecta al ser mujer y madre, que a la hora de evaluar la posición de esta en el caso de tener un hijo abusado sexualmente por un familiar cercano, parece implicar posturas, juicios y acciones que en la mayoría de los casos, deja en tela de juicio su no conocimiento sobre el hecho o su no complicidad. La presión hacia la mujer-madre por el reclamo de los cuidados de la familia, en especial de los hijos, diluye la responsabilidad del varón adulto que abusó del menor, y del resto de los terceros. En este sentido, la desigualdad de género se expresa en el movimiento de responsabilización de la madre, invisibilizando así la índole de las acciones del perpetrador.El “Backlash»
Se entiende, como ejemplo de esto, la aparición del “Backlash”, un fenómeno en que la movilización es en contra de las intervenciones en ASI, a favor del abusador y la creación del “Síndrome de Alienación Parental”, concepto pseudocientífico para en parte desacreditar y juzgar a la madre. El paradigma patriarcal y androcéntrico, forma parte del contexto socio-histórico que dio lugar a estos fenómenos; caracterizado como un sistema social, donde la autoridad es el padre, y las relaciones de poder son verticales, jerárquicamente, el hombre importante está por encima de los demás.¿En que consiste el backlash?
El backlash consiste en distintas estrategias y actitudes que buscan desacreditar, culpar o minimizar las experiencias sufridas por las personas afectadas. Esto hace que se sientan responsables de la violencia que han padecido. Así surgieron los mitos de que la mujer es tan maltratadora como el hombre, de que hace muchas denuncias falsas de malos tratos, y de que manipula a los hijos/as contra el padre en el divorcio. Se llega a reducir a los NNA (Niños Niñas y Adolescentes) y a las mujeres a meros objetos de su propiedad, sometidos para la gratificación sexual, como ejemplo de abuso; conllevando a la vulneración a partir de la crisis que esto supone junto a su entorno familiar. Es relevante especificar que la madre del niño, -o quien cumple esta función- sufre grandemente las consecuencias de tal devastador suceso. La ruptura familiar, la caída del proyecto puesto en la relación con el hombre (cuando se trata de abuso incestuoso), la dependencia económica, la inestabilidad en relación con el apoyo familiar, el rechazo social, la inseguridad, el aislamiento, y los sentimientos que le provocan lo que vivió su hijo/a. Sumado esto, al proceso que viene posterior al desvelamiento, la denuncia, pasar por juzgados, esperas, pericias, declaraciones y sus propios sentimientos, crisis personal. En su rol como madre, se siente culpable de no haber protegido a sus hijos, se desacredita como figura protectora, teniendo sentimientos de fracaso y recriminación a sí misma por no haber podido cuidar. Como mujer implica además sentimientos devastadores y ambivalentes en relación con el abusador. Desde tiempos inmemoriales la mujer se ha quedado en su casa para los cuidados de lo doméstico y la crianza de los hijos, es la que poseía el control de las cosas que pasaban en lo privado de la familia, y el hombre ocupado de lo público.La cuota extra de responsabilidad en la mujer
A la mujer se le adjudica socialmente una cuota extra de responsabilidad, desdibujando la responsabilidad de los papás. Las mujeres que son madres de estas niñas abusadas no siempre son cómplices del abusador, es más, hay gran porcentaje de madres que son las que denuncian lo que les pasa a sus hijos.El abuso intrafamiliar…
Otro mito que relaciona al espacio familiar como lugar de protección y cuidados, si existe abuso intrafamiliar, es porque ocurre allí donde debería haber cuidados y protección. A lo que se apunta desde las intervenciones es a priorizar el cuidado de NNA, y no la creencia de que el hogar es donde estarán mejor, ya que no siempre es así, y más cuando el perpetrador está dentro del núcleo familiar. Además, se pasa por alto el interés superior del niño, ya que se estaría avalando un vínculo que es revictimizante para el niño, solo por mantener el concepto de familia y de que mantenga relación con su progenitor, dejando de lado que fue quien abusó y dañó al niño.La sociedad patriarcal
La sociedad patriarcal actual ha sido cuna de muchas creencias y afirmaciones en lo que respecta a ser hombre y mujer en relación con su sexualidad que han influenciado en los modos de ver la violencia sexual infantil y sus modos de enfrentarla. Los prejuicios de género han obstaculizado las acciones en este tema y finalmente han provocado en muchos casos la impunidad. En el mito de que los hombres no pueden controlar su sexualidad, la mujer, como –esposa- es responsable de contener sexualmente al hombre. Por lo que, su responsabilidad frente al acto de abuso cometido se desplaza o hacia la niña que “lo provocó”, o hacia la esposa que no lo satisfizo sexual o emocionalmente. Por lo tanto, es imprescindible dirigirse puntualmente a esta problemática que padecen tanto los NNA, como sus madres. Culpabilizarlas sin analizar cada caso en su singularidad procede de una ideología sexista dominante de nuestra sociedad patriarcal.Responsabilidad del abusador
Esto contribuye al desligamiento del abusador de su responsabilidad, dejando al NNA sin la protección del adulto que podría ampararlo, la madre, que tiene un rol clave en su recuperación.¿Cómo considera la sociedad la infancia?
La sociedad considera la infancia como objeto o producto privado de las familias, en las que los adultos pueden decidir sobre los cuerpos y subjetividades de niños, niñas y adolescentes; siendo trascendental en esta dinámica la identidad patriarcal de las relaciones en las que el género femenino o “lo femenino” se ve expuesto constantemente a vulneraciones y a la violencia de género. La experiencia de abuso tiene diferencias a partir del género, por lo que la influencia de diversas acciones tiene efectos distintos de acuerdo con el género de la víctima. Por otro lado, también se plantea la importancia de la incorporación y/o fortalecimiento de la figura masculina en los roles y funciones de la paternidad, en la medida en que sea una figura protectora.Un enfoque de género transversal
Se apela a un enfoque de género transversal, es decir, cuestionar aquellas lógicas establecidas. Esto implica comprender que en los casos de abuso sexual infantil en los que la figura paterna no ha sido el agresor, se debe poder integrar e incluir al género masculino en los roles y funciones de cuidado y protección asociados a funciones de la paternidad en la crianza de sus hijos. Toda vez que sigamos fortaleciendo solamente al género femenino en funciones de crianza y protección, seguiremos contribuyendo y reproduciendo una intervención que va en la misma dirección a la que hemos llegado a raíz de la violencia de género, sobrecargando la responsabilidad histórica que ha trascendido de generación en generación. En esta misma línea, se vuelve necesario también comprender el lugar de la figura materna y del género femenino desde una mirada en la que no solamente se reduzca su lugar a la función materna, sino que reivindique su lugar de sujeto y de mujer. Considerar la dimensión de género, requiere sobre todo un abordaje ético en cuanto contribuye de modo relevante a detener la violencia que se reproduce en estas dinámicas relacionales. De la mano con la necesidad, se encuentra la importancia de cuestionar el adulto centrismo inscrito en nuestra sociedad. Esta concepción de la infancia propicia una desvalorización de la niñez y juventud, negando su condición de sujetos con derechos, ideas y opiniones, facilitando entonces el abuso de poder de un adulto por sobre un/a niño/a, rigidizando la relación de asimetría y contribuyendo a que se perpetúen las situaciones de abuso sexual infantil, y desde esta comprensión la mantención de la articulación de una sociedad patriarcal.Conclusiones
Es necesario un esfuerzo colectivo para prevenir y transformar las normas culturales. Debemos defender una sociedad que no solo condene la pedofilia y la pederastia, sino que también desafíe las estructuras de género que fomentan estos abusos. El cambio requiere investigación continua, sensibilización y políticas basadas en evidencia. Al adoptar una perspectiva de género sólida, podemos aspirar a un futuro en el que la seguridad y el respeto sean los cimientos de nuestra convivencia.Autoras: Teresa Brandan– Ivone Brito
Bibliografía Barea, C. (2009). Backlash: resistencia a la igualdad. Aequalitas: Revista jurídica de igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, (25), 60-70. González, A. R. (2023). Una revisión de las teorías del feminismo radical sobre el abuso sexual contra la infancia:(A review of radical feminist theories on child sexual abuse). Oñati Socio-Legal Series, 13(3), 857-889. Commisso, Á., & Campos, M. El cuidado en el abuso sexual infanto juvenil. Intervenciones con mujeres madres. ConCienciaSocial, 4(8), 236-251. “Perspectiva de género en el abuso sexual infantil:Un permanente desafío en la intervención psicosocial” Por Francisca Boza Villanueva y Carla Ljubetic Grez. Santiago, Agosto, 2019.Si crees que podemos ayudarte o tienes alguna duda, llámanos al ☎ 93 642 53 81, envíanos un correo a info@angelblau.com,o escríbenos en el formulario de contacto que encontrarás en https://angelblau.com/contacto/
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