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El Proyecto Berlín para la Prevención Primaria del Abuso Sexual Infantil por Menores (PPJ)

Actuar cuando se detecta el problema

El abuso sexual infantil, primero, y la difusión de imágenes de abusos, como problema adyacente, son asuntos de máxima urgencia a nivel internacional. Las cifras de estos delitos son alarmantes en todo el mundo. El problema es real y el reto es cómo afrontarlo.

Alemania es uno de los países que ha dado un paso al frente y está proponiendo un abordaje diferente: la prevención como principal objetivo.

El problema existe

En Alemania, un exhaustivo estudio realizado en 2011* afirmaba que un 18% de las niñas y casi 8% de los niños menores de 18 años habían sido víctimas de abuso sexual. Y otro dato alarmante: casi un 26% de los sospechosos de haber cometido abuso sexual infantil eran menores de 18 años, según datos recogidos en 2013.

¿Por qué esta cifra tan alta de menores?

Podemos suponer que influye el hecho que la relativamente pequeña diferencia de edad entre el agresor y la víctima facilita que el abuso no sea percibido cómo como lo que es, un abuso. Se normalice, en cierta manera, la impunidad sea más elevada y la significación más compleja.

Debemos tener en cuenta que suele ser más difícil que un niño o una niña víctima de abuso sexual explique lo ocurrido a alguien. Haber sufrido abusos sexuales conlleva, en la mayoría de los casos, importantes afectaciones psíquicas, complicadas de procesar.

Lo más habitual es que no sea hasta más tarde, cuando la víctima es ya adulta y ha sufrido importantes cambios psíquicos, sociales e incluso físicos, que se atreva a contar la experiencia sufrida.

Podemos hablar, entonces, de “comportamientos delictivos no detectados”.

Añadimos más cifras. También en Alemania, según una investigación de la Policía Federal llevada a cabo en 2014, casi un 7% de los menores de 18 años encuestados declararon haber consumido imágenes de abusos sexuales infantiles.

Esta estadística también preocupa, y mucho, ya que la experiencia de varios estudios confirma que la pedofilia, entendida como la preferencia sexual por prepúberes, es un factor de riesgo importante para  cometer posibles delitos.

El Proyecto Dunkelfel

El Proyecto Dunkelfeld, que funciona desde 2005, está vinculado a uno de los hospitales psiquiátricos más importantes de Berlín y ofrece tratamiento gratuito y confidencial a personas que buscan ayuda terapéutica para controlar la inclinación sexual hacia menores de edad.

Su trabajo, además de ser muy valioso, saca a la luz un hecho muy importante: cuando han sido preguntados, la mayoría de adultos que participan en este programa han afirmado haber sido conscientes de su preferencia sexual ya desde la adolescencia y han subrayado que habrían agradecido haber podido recibir apoyo terapéutico antes.

Además, una gran cantidad de los adultos participantes voluntarios en el Proyecto Dunkelfeld también afirma otra cuestión a tener en cuenta: el consumo de imágenes de abusos sexuales infantiles desde una temprana edad.

Proyecto Berlín para la Prevención Primaria del Abuso Sexual Infantil por Menores

Ante todas estas cifras y afirmaciones, resultó tan evidente la necesidad de una actuación dirigida específicamente a los menores de edad, que nació el Proyecto Berlín para la Prevención Primaria del Abuso Sexual Infantil por Menores.

Consumir imágenes de abuso sexual no es consumir pornografía

Aunque es habitual utilizar el término ‘pornografía infantil’ para describir las imágenes de tipo sexual protagonizadas por niños o niñas, este concepto no es correcto. Y es importante matizarlo porque ahí radica parte importante del problema.

Entendemos por pornografía contenidos de tipo erótico o sexual que tienen como objetivo la excitación sexual de quién los consume. Y siempre – siempre- hablamos de pornografía para referirnos a actos sexuales consensuados por personas adultas que son grabados y distribuidos por diferentes medios.

El consenso es el concepto clave.

Un niño o una niña no está preparado para consentir un acto sexual. De hecho, se considera que no están legalmente habilitados para consentir y, por lo tanto, son víctimas de un delito. No es pornografía, son imágenes que muestran un abuso sexual real. El término correcto, entonces, es el de Material de Explotación Sexual Infantil (MESI).

Prevenir a tiempo

El Proyecto Berlín para la Prevención Primaria del Abuso Sexual Infantil por Menores, financiado inicialmente por el Gobierno Federal Alemán, persigue un objetivo claro: prevenir el abuso sexual infantil y el consumo primario o recurrente de imágenes que hemos definido como MESI (Material de Explotación Sexual Infantil).

¿Y cómo lo hace? Diagnosticando y ofreciendo ayuda terapéutica a menores de edad que, de manera voluntaria, solicitan tratamiento debido a haber detectado que sienten preferencias sexuales por los niños o niñas prepúbers.

En un inicio, los menores que acudían al Proyecto Berlín no lo hacían de forma autónoma, sino por iniciativa de sus familiares directos o sus tutores legales. Además, muchos de los participantes presentaban importantes trastornos psiquiátricos que requerían de una atención multidisciplinar.

No obstante, una campaña mediática cuidadosamente diseñada amplió el espectro de las personas entre 12 y 18 años que acudía a pedir ayuda.

 Con el diagnóstico en la mano, el tratamiento puede ser costoso, pero, en todo caso, es posible.

Los resultados del Proyecto Berlín para la Prevención Primaria del Abuso Sexual Infantil así lo confirman: la mayoría de los menores consiguen obtener el control sobre sus conductas sexuales conflictivas.

Un problema internacional

Según datos de la Federación de Asociaciones para la Prevención del Maltrato Infantil,

  • Entre un 10% y un 25% de la población ha sido víctima de abusos sexuales en la infancia.
  • Un 44% de los niños y niñas que han sido víctimas de esta violencia sexual la han sufrido de forma reiterada y en muchos casos esta se ha dado en el ámbito familiar.
  • Se estima que sólo se acaban conociendo alrededor del 50% de los abusos sexuales infantiles y que sólo se denuncia, aproximadamente, un 15% del total de los abusos.

La conclusión: negando el problema no se consigue, jamás, que éste desaparezca.

Todo lo contrario, se le niega el abordaje y esto lo agrava. Aunque sea socialmente doloroso, políticamente doloroso, personalmente doloroso, las cifras y los hechos insisten en confirmar la teoría: el problema existe, hay que actuar para erradicarlo de raíz.

Abordajes como el que plantea el Proyecto Berlín para la Prevención Primaria del Abuso Sexual Infantil son muy valiosos y conviene tenerlos como referencia.

 

Desde ÂngelBlau atendemos a personas que presentan pedofilia y están determinadas en no hacer daño controlando el impulso.
Entre las demandas que recibimos encontramos perfiles de menores de entre 14 y 16 años que nos contactan porque han detectado una inclinación sexual hacia menores.
Creemos que dar una respuesta adecuada en estos casos es fundamental para evitar futuros abusos.

¿Estamos como sociedad preparados/as para escucharlos y atenderlos?

Si crees que podemos ayudarte o tienes alguna duda, llámanos al 93 642 53 81, o envíanos un correo a info@angelblau.com.

 

Bibliografía

«Solo soñando con ellos»: El Proyecto de Berlín para la Prevención Primaria del Abuso Sexual Infantil por parte de Menores (PPJ)

https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0145213415004639?via%3Dihub

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