Entrevista a un usuario de los Grupos de Palabras

Desde ÂngelBlau, hemos realizado con profundidad una entrevista sobre los «Grupos de Palabras» a una persona víctima de abuso sexual infantil. Por confidencialidad, las respuestas obtenidas son anónimas.

Podemos definir a los Grupos de Palabras como…

Una sorpresa. Una sorpresa que es necesaria y escasa. Un espacio en el cual las experiencias más dolorosas e íntimas de mi vida son el punto en común con el resto. Sea como sea, la mente, la persona, necesita reconocerse en el “otro”. En ese sentido considero los «Grupos de Palabras» como algo potentísimo para sus participantes y una actividad que debería popularizarse con máxima urgencia.

La primera vez en un Grupo de Palabras

Mi primera vez fue fuertísima. Aunque considero los «Grupos de Palabras» algo bastante bueno, el primer impacto es brutal. Cargar con mis recuerdos y mis sensaciones es una lucha bastante dura. Así que escuchar y compartir la lucha de más sobrevivientes me conmovió muchísimo.

En mi primera participación, Gemma me pidió que fuera el primero en compartir mi testimonio, mi historia. Se me paró el corazón cuando escuché mi nombre. Pero lo hice, y una vez terminé de hablar, guardé silencio por las próximas tres horas que duró esa sesión.

No podía creer lo que acababa de suceder. 

Por primera vez había hablado sobre mi experiencia como víctima de abuso sexual infantil en voz alta con alguien fuera de mi círculo cercano que hoy en día son mi esposa, mis padres y mi psicóloga Patricia. Hacer eso creo que marcó definitivamente mi proceso. Me dio una fuerza que no sabía que podía “recuperar”.

De sentirme reconocido, apoyado, entendido y sobre todo, parte del “todo”, aunque sea a partir de una experiencia dolorosa, los «Grupos de Palabras» me han ayudado a sentirme más “cómodo”, si es que es la palabra correcta, con quién soy y con las cosas que he vivido. Me ha permitido aprender a guardarme y manejarme más tranquilamente.
Sin sentir que cada respiro es el último y que necesito gritar. Me siento más tranquilo y con mayor disposición a dedicarme a otra cosa que no sea estar enojado con el mundo por lo que viví y por todo lo que se vive en él día a día.

Sentir para poder sanar es inevitable en un Grupo de Palabras

Me hizo sentir vulnerable. Pero también me hizo sentir protegido. Creo que la selección de participantes es muy importante ya que voluntariamente todos estamos formando un círculo de confianza, algo así como un territorio libre donde todo está en tregua con el fin de entender el problema y atenderlo correctamente. Se me hizo fuertísimo, sobrevivir, las experiencias de los «Grupos de Palabras». Al final, no son los «Grupos de Palabras» los que son “fuertes”, sino son las historias que se comparten.

Tanto dolor y a la vez tanta belleza, tanta fuerza. Creo que me hacen darme cuenta que el simple hecho de resistir, de sonreír una vez más, de participar, de caminar, de descansar un día más cargando con este tipo de experiencias hacen de nosotros, los sobrevivientes del abuso sexual infantil, personas muy “fuertes”. Pero no fuertes dentro del paradigma “machista” donde el fuerte no llora y tiene brazos de acero. Esta es una fuerza distinta que es elusiva hasta no reconocerla. Agradezco la oportunidad de reconocerla en mí.

Nuevas sensaciones, nuevos sentimientos, nuevos cambios

Ahora siento que mi espacio en el mundo es más válido, que mi razón de ser y hacer es válida. Poco a poco mi ansiedad, mi enojo y mi angustia van siendo más manejables. En gran parte por el trabajo psicológico que hago semanalmente, pero el efecto específico de los «Grupos de Palabras»  es muy claro. Es como entrar al ring y boxear durante unas buenas tres horas con aquello que deseamos golpear. Esto brinda mucha paz.

Notar transformaciones entre la primera y la segunda sesión

La primera sesión fue sorpresiva desde mi perspectiva, por todo lo que aprendí de mí, del abuso sexual infantil, de los pedófilos y de los pederastas. La segunda sesión me golpeó mucho. Estar más tranquilo y ser capaz de “vivir” las historias de los demás al escucharlas.
Me sacudió muchísimo ponerme en los zapatos de los demás sobrevivientes. Es una perspectiva a partir del dolor y de la supervivencia, que valoro muchísimo.
De igual manera, el escuchar los testimonios de los agresores me causó mucha más rabia en la segunda ocasión. Pero por lo mismo, quizás el simple hecho de sentir esa rabia y dejarla ir es un ejercicio que me fortalece a mí también.

Los Grupos de Palabras te han aportado…

Una curiosidad sana por conocerme y entender lo que estoy viviendo. Mientras yo era el “único” viviendo esto, me sentía perdido. Ahora que tengo tantas historias y experiencias con las cuales ayudarme a entender las cosas que siento, considero que tengo una experiencia cotidiana de mi día a día mucho más activa y presente. También siento mi “motor emocional” más tranquilo, menos acelerado, consumiendo menos combustible, dejándome menos cansado y desgastado emocionalmente al final del día.

Es como si mientras yo no encontrara los «Grupos de Palabras», todo un mecanismo de alerta y enojo estaba activo en mí. Ahora, poco a poco, mi organismo va entendiendo que dichos mecanismos van dejando de ser funcionales, no haciendo falta.

Oír las experiencias de otros participantes ayudan a sanar

Me acuerdo que al final de la primera sesión que participé, la última participante expresó que había cosas que no entendía y que había sentido ganas de vomitar al escuchar a los agresores, que si ella viera a la persona que agredió a su hija lo mataba, de inmediato al terminar de decirlo se disculpó.
En ese momento me sentí casi obligado a hablar antes que los agresores y expresar que está bien sentirse así, que no tiene nada de qué disculparse.
Me dio la claridad de darme cuenta de eso, nosotros no tenemos nada de que disculparnos, nada por qué avergonzarnos, y si en el proceso de sentirnos mejor hemos de desear algo tan grave como la muerte de alguien más, quizás es porque somos personas capaces de contemplar la vida por lo que es, algo brutal casi salvaje.Siempre he guardado con mucho cuidado este aspecto mío, mi bestia, mi fuerza, mis ganas de empujar el mundo entero en dirección distinta. Ese momento de mi primera participación en un «Grupo de Palabras» me impactó.

Y para acabar…

Agradezco haber sido invitado a participar en los «Grupos de Palabras». Creo que tanto lo que se trabaja en ellos como en todo el seno de ÂngelBlau es algo super bonito.

Llevaba años navegando solo en las aguas de este dolor y desde enero que los conocí todo ha cambiado drásticamente. Las aguas están quietas y veo tierra cerca por primera vez, quizás desde que tengo 8 años.

Si crees que podemos ayudarte o tienes alguna duda, llámanos al 93 642 53 81, o envíanos un correo a info@angelblau.com.

ARTÍCULO ESCRITO POR LA PSICÓLOGA PATRÍCIA BOSCH (SECRETARIA DE ÂNGELBLAU) Y LA PSICÓLOGA  PAULA LLORENS (VOLUNTARIA EN ÂNGELBLAU).

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